miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los Monstruos De Piedra (The Monolith Monsters -1957)

De Jack Arnold hemos hablado anteriormente y muy bien. Artífice de clásicos de la ciencia ficción norteamericana como It Came from Outer Space (1953), Creature from the Black Lagoon (1954), y The Incredible Shrinking Man (1957), comentada aquí hace poco tiempo, en esta ocasión hace su aporte del lado del guión. No descartamos que también haya intervenido en la dirección de John Sherwood, pero ahí entramos a especular sin pruebas. Por lo pronto, la historia me sorprendió gratamente.

El cartel en sí no me transmitía nada particular. Los 50’s fueron caldo de mucha película barata, hecha sin ningún presupuesto, y donde los monstruos de turno parecían hechos con papel de diario y engrudo (alguna vez contaré mi incursión en ese terreno junto a mi amigo Albertito, hay fotos!!). Si a eso sumamos que esta vez la amenaza estaba constituída por simples cascotes, no imaginaba nada que pudiera hacerla emocionante.



Arnold y Robert Fresco, los guionistas, decidieron encarar la historia por el lado del suspenso inteligente y la verosimilitud científica, haciendo revelaciones muy medidas hasta llegar al climax final.

Un meteorito cae en una zona desértica de EEUU. Los fragmentos de roca negra pasan desapercibidos hasta que el contacto con el agua los hace crecer de forma desmesurada. A esto se le suma que al quebrarse son más los fragmentos listos para crecer. Y como si fuera poco, en muchas personas comienza a desarrollarse un mortal proceso de petrificación en vida. Un geólogo, un periodista, una maestra de escuela y el comisario del pueblito de turno deberán evitar que la masa de piedras extraterrestres, altas como rascacielos, avance sobre la villa.

Trailer

Para sostener esto, y alternando con las escenas de tensión, somos testigos del proceso de investigación por parte de los científicos. La frustración ante la falta de avances y los descubrimientos fortuitos reflejan fielmente lo que ocurre muchas veces en la realidad. Y aunque seguramente deben existir imprecisiones entre tanto témino académico y teorías pseudocientíficas, el resultado final es muy creíble. El sílice, por ejemplo, sí juega un papel muy importante en la formación de la piel.

Si tenemos en cuenta la abundancia de filmes de monstruos de ojos saltones o garras afiladas, ésta resulta una interesante curiosidad más cercana al espíritu realista de John W. Campbell que a la típica película de terror de la época.


¡ASÍ SÍ!: Mantiene el interés con recursos poco habituales. Los efectos especiales y las miniaturas son sobrios pero efectivos.

¡ASÍ NO!: ¿Adónde va a parar el sílice de las personas si no están en contacto con las piedras?




Ficha IMDB

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